La multinacional estadounidense Johnson & Johnson está en el punto de mira por haber vendido miles de prótesis de cadera defectuosas, siendo consciente de ello desde hacía años. Se estima que deberá pagar más de 4.000 millones de dólares tras haber recibido más de 7.500 demandas contra su unidad de ortopedia Depuy.

Sólo aquí en Cataluña, se calcula que podría haber 200 afectados a los que se les implantó una de estas prótesis. Pero la cifra puede aumentar a 3.000 afectados en toda España, por intervenciones en unos 70 centros hospitalarios tanto de carácter público como privado.

A nivel mundial las cifras de afectados ascienden a 93.000 personas. De ellas, unas 40.000 se encuentran en Europa. Y, según el caso concreto, se ha absuelto o condenado a la firma. Ésta asegura que antes de 2010 no era consciente de las deficiencias de las prótesis. Pero han salido a la luz unos documentos que demuestran que la compañía conocía los defectos ya desde 2007 y, a pesar de ello, siguió vendiéndolas a los centros hospitalarios para que se las implantaran a los pacientes durante tres años.

Los grandes laboratorios llevan más de medio siglo investigando cuáles son los mejores materiales para la fabricación de prótesis. Para ello, han llevado a cabo múltiples experimentos y combinaciones, mezclando por ejemplo metal con metal, metal con cerámica, polietileno o plástico.

Si bien en un principio se apostó por la combinación del par metal-metal para hacer prótesis más duraderas, que sobrepasasen los 15 años, no se obtuvieron los resultados deseados. Así se  puso de manifiesto por la comunidad científica del Reino Unido, que estimó que el 12 % de los implantes tuvieron que ser reemplazados después de tan solo 5 años. En Francia, la tasa de revisión en estos implantes puramente metálicos es del 13%, más elevada que la de prótesis de otros materiales. Y la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) asegura que los implantes completamente metálicos pueden desprender residuos de metal y dañar los huesos y los tejidos blandos.

En España, el Ministerio de Sanidad determinó que se habían detectado más fallos en las prótesis de cadera de Johnson & Johnson fabricadas exclusivamente con metal. Pero no  consideró necesario volver a pasar por una intervención quirúrgica para extraerlas, sino incrementar la vigilancia médica para detectar los problemas que puedan sobrevenir.

Esta mayor atención supone el control radiológico para indagar el estado de la prótesis y estar alerta ante cualquier sintomatología de dolor, inflamación o dificultad para andar. En algunos casos, habrá que proceder a realizar análisis de sangre para detectar si metales como el cromo o el cobalto han traspasado el implante, adentrándose en los tejidos adyacentes del paciente.

Si necesita más información sobre este tema y quiere saber cómo reclamar legalmente por el implante de estas prótesis defectuosas que puede afectar a su salud, no dude en llamar al 93 675 9280 o dejar un mensaje en el siguiente formulario. Somos especialistas en reclamaciones por prótesis defectuosas.

 

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