negligencia veterinaria

Negligencia del veterinario

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No es nada extraño oir que alguien llevó a su mascota al veterinario y que “salió peor que entró” o “directamente no salió”. Desgraciadamente, las reclamaciones por “mala praxis” veterinaria van en aumento. Esto no tiene por qué deberse a que disminuya la calidad en las clínicas especializadas o a que empeore la capacidad profesional de los veterinarios (aunque puede haber excepciones), sino a que cada vez se cuenta con más información para actuar.

Los accidentes pasan”. Lo que hay que demostrar es que precisamente son eso, accidentes, y no conductas negligentes que podrían haberse evitado. Cuando un animal presenta un daño o una lesión tras la visita al veterinario, corresponde a su dueño probar:

  • que efectivamente hay un daño (con un informe médico),

  • que el veterinario actuó negligentemente (lo que es más difícil)

  • y que, efectivamente, hay un nexo causal entre dicha actuación y el daño.

Respecto al daño, es imprescindible que el dueño del animal pruebe que se produjo durante la actuación veterinaria. Dicho daño puede ser material (que se puede cuantificar económicamente) o moral (más difícil de evaluar, pero que no puede obviarse, sobre todo con animales de compañía).

En cuanto a la actuación profesional negligente, puede haberse producido por una acción (por ejemplo prescribir un medicamento sin tener en cuenta la alergia del animal) o por omisión (no suministrando medicación necesaria).

Además, la actuación profesional del veterinario es, en general, una obligación de medios. Se trata de un arrendamiento de servicios, en el que no se garantiza un resultado determinado. Solamente en el caso de que el veterinario se comprometa a lograr un resultado específico (como la esterilización o la cirugía plástica del pabellón auricular, realizada en algunos Boxers o Dobermans), se podrá reclamar si no se consigue.

En lo que respecta al nexo causal entre la actuación y el daño, éste tiene probarse también por el dueño del animal.

Responsabilidad contractual o extracontractual

La responsabilidad por la que puede reclamarse indemnización puede ser de carácter contractual o extracontractual, lo que supone diferencias en la aplicación de la normativa como, por ejemplo, el plazo que se tiene para reclamar. En el caso de que el dueño haya contratado directamente al veterinario, la responsabilidad sería de carácter contractual y si el veterinario presta sus servicios en una clínica, sería de carácter extracontractual.

Necesidad de información previa y consentimiento informado

Lo que es muy importante es que antes de cualquier intervención quirúrgica o tratamiento, el veterinario de información precisa sobre el pronóstico y el tratamiento, la posibilidad de complicaciones operatorias (con un porcentaje estimado), la posibilidad de recaída o degeneración evolutiva y el riesgo de muerte. Y que el dueño del animal dé su consentimiento conociendo estos datos.

Si necesita más información sobre este u otro tema relacionado con el Derecho y los Animales, no dude en contactar con nosotros, llamando al 93 675 92 80 o dejando su mensaje en el siguiente formulario:


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